Nuestros procesos generan abonos orgánicos de alta calidad, lombricompuesto y compostaje, obtenido mediante la aplicación de biotecnologías que conservan y aportan vida.

Los abonos orgánicos son productos resultantes de la descomposición de la materia orgánica mediante la intervención de macro, meso y microorganismos que generan reacciones químicas y bioquímicas sometiendo el material a procesos de oxidación y reducción que llevan a este material a la mineralización es decir a la liberación de nutrientes para la planta. La acción microbiana genera también en el suelo actividad enzimática que mejoran sus propiedades físicas, químicas y biológicas lo cual se refleja en un incremento de la capacidad productiva del suelo.
Los abonos orgánicos tienen unas propiedades, que ejercen unos determinados efectos sobre el suelo, que hacen aumentar la fertilidad de este. Básicamente, actúan en el suelo sobre tres tipos de propiedades:

Propiedades físicas:

  • El abono orgánico por su color oscuro, absorbe más las radiaciones solares, con lo que el suelo adquiere más temperatura y se pueden absorber con mayor facilidad los nutrientes.
  • El abono orgánico mejora la estructura y textura del suelo, haciendo más ligeros a los suelos arcillosos y más compactos a los arenosos.
  • Mejoran la permeabilidad del suelo, ya que influyen en el drenaje y aireación de éste.
  • Disminuyen la erosión del suelo, tanto por acción de agua como de viento.
  • Aumentan la retención de agua en el suelo, por lo que se absorbe mejor cuando llueve o se riega, aumentando su disposición en veranos prolongados.

Propiedades químicas:

  • Los abonos orgánicos aumentan el poder tampón del suelo, y en consecuencia reducen las oscilaciones de pH de éste.
  • Aumentan también la capacidad de intercambio catiónico del suelo, con lo que aumentamos la fertilidad.
    Propiedades biológicas:
  • Los abonos orgánicos favorecen la aireación y oxigenación del suelo, por lo que hay mayor actividad radicular y mayor actividad de los microorganismos aerobios.
  • Los abonos orgánicos constituyen una fuente de energía para los microorganismos, por lo que se multiplican rápidamente.