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"El HUMUS DE LOMBRIZ es un abono muy eficaz, pues además de poseer todos los elementos nutritivos esenciales, contiene una flora bacteriana riquísima, que permite la recuperación de sustancias benéficas retenidas en el terreno, la transformación de otras materias orgánicas y la eliminación de muchos elementos contaminantes. El alto contenido de ácidos húmicos aporta una amplia gama de sustancias fitorreguladoras del crecimiento de las plantas".

"El humus de lombriz es neutro, por lo cual crea un medio  para evitar la proliferación de ciertos parásitos. Es inodoro, y aunque se dosifique en exceso, no quema las plantas más jóvenes y delicadas. Al ser un producto estable puede permanecer almacenado mucho tiempo sin sufrir alteraciones. Cuando se empaca en bolsas de plástico se han de practicar unos agujeros en el envase y guardarlo protegido de la luz solar, con el fin de que pueda sobrevivir la flora bacteriana".

Los efectos más importantes que se consiguen con la utilización del humus de lombriz son:

  • Incrementos de producción
  • Mejora del calibre y coloración de los frutos
  • Adelanto de la maduración
  • Aumento del contenido de azúcares
  • Disminución o desaparición de la clorosis
  • Aumento de las yemas florales
  • Reducción de las crisis producidas por el trasplante, bajada de temperaturas, traumas fisiológicos, mecánicos, etc.

Formación del suelo: Los suelos se derivan de la descomposición de las partículas minerales, restos vegetales y animales; por lo que podemos establecer una división de sus componentes: en minerales, y en orgánicos.

En lo que a la parte orgánica se refiere, sabemos que se encuentra en proceso de descomposición continua, más o menos acelerada, según el contenido de microorganismos presentes en el suelo y las condiciones climáticas ambientales. El humus de lombriz con su riqueza en bacterias y microorganismos realiza un papel decisivo para la descomposición de todas las partículas que de forma natural existen en el terreno.

Debido a la sobre-explotación de los terrenos, quema de rastrojos, etc. cada día es menor el humus natural que existe en el suelo por lo que es necesario regenerar la tierra para que exista un nivel adecuado y se puedan mantener unos rendimientos de producción óptimos, pudiendo efectuar esta regeneración de suelos.

FUNCIONES DEL HUMUS EN EL SUELO: La función física, es una acción fundamental sobre la estructura y la constitución de agregados estables en los que el humus interviene como cementante. Un l%. De ácido húmico tiene, a este respecto, la misma eficacia que un 11%. De arcilla.

Además el humus asegura, una protección del coloide arcilloso contra una eventual dispersión.

A estas funciones fundamentales se añaden:

  • Incremento de la capacidad de retención del agua.
  • Aumento de la temperatura del suelo.
  • La función química, influencia esencial del complejo arcillo húmico sobre la fijación de cationes, de NH3 y de fosfatos.
  • El humus constituye una fuente de energía (carbono) esencial para la actividad de numerosos microorganismos del suelo.
  • Finalmente, es la base para la producción del CO2, que actúa muy enérgicamente en la solubiliización de los elementos fertilizantes.

Debido a estas múltiples funciones, el humus constituye, casi siempre, el factor determinante de la fertilidad de los suelos. Un suelo ideal debería contener al menos el 5% de materia orgánica seca con un nivel de humidificación del 40%.). Esta proporción debe ser sensiblemente más alta en suelos arcillosos o arenosos para asegurar una estructura conveniente y un poder absorbente normal.

El  Humus de lombriz con un contenido altísimo de flora bacteriana hace que los suelos sean más fértiles, realizando algunas de estas bacterias funciones específicas, como la oxidación del nitrógeno amoniacal a nitrógeno de nitratos. Otras intervienen formando parte del proceso general de descomposición de los materiales orgánicos que existen en los suelos. Una población microbiana activa suele ser un buen indicador de la fertilidad del suelo. Los abonos orgánicos y los minerales son colaboradores, no enemigos. Ni los orgánicos excluyen a los minerales, ni éstos a aquéllos, y en toda explotación agrícola bien dirigida deben utilizarse ambas clases de fertilizantes, pudiendo utilizar como básico el orgánico y el abono mineral como complemento fertilizante en los elementos fundamentales: Nitrógeno, Fósforo y Potasio, según las necesidades de los suelos y cultivos.

 

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Granular Líquido
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